Vivo de entre noches, ahogando mis recuerdos en cada cigarro, y volviendo a recordarte a cada chica que veo. Te recuerdo en mi cama, abrazados, y con la sensación de tener todo en esta vida. Recuerdo tantos momentos, tantos gestos, tantas miradas, y tantos sitios. Recuerdo tu primera lágrima por mí, y, por ironías de la vida, recuerdo la última que ví. Recuerdo el primer beso, y el último. Recuerdo nuestra primera vez, y la última. Recuerdo tantas cosas tan vivamente, que a veces sigo sin darme cuenta de que todo es pasado.
Hoy me he dado cuenta de muchas cosas, para variar. Y sobretodo recuerdo tu perfume, tu olor, el color con el que pintabas ese lienzo por dibujar que es cada minuto, cada sensación.
Claro que te echo de menos, y por supuesto que te necesito. Si no te necesitara, y fuera feliz, sabes que no estaría escribiendo aquí.
Creo que en el fondo, tu siempre me conociste mejor que yo a tí. Sabías desde el principio que nunca soy lo que aparento, y, aunque este último mes crea que soy fuerte, sin tí no lo soy. No soy alguien que pueda guardar rencor, ni enfadarme con las personas. No sé hacer daño a propósito, igual que no puedo traicionar a sangre fría. Desde hace 10 años, vengo buscándome. Intentando conocerme, llegar a mis límites, saber cómo voy a reaccionar ante las cosas, para poder saber de antemano cuándo tengo que callarme antes de explotar. En realidad, puede que no sepa nada más de la vida, pero siempre, siempre, he sabido lo que quiero, aunque no siempre haya tenido el valor de expresarlo por miedo. Y desde hace bastante tiempo, sé que te necesito a tí. Que no me puedo engañar, no necesito a nadie en mi vida que no seas tú. Me sorprendo soñando contigo, buscando tu mirada en sueños.
El problema es que sigo despierto. Siempre despierto cuando nadie me necesita, cuando nadie quiere nada de mí. Despierto, esperando la señal, esperando la oportunidad de que alguna vez, alguien en este mundo sienta lo mismo que yo, de que alguien sepa abrir su corazón sin miedo, y se deje llevar, como yo siempre lo he echo. El otro problema es que para ser feliz ese alguien deberías ser tú, lo que nos reduce las posibilidades de unos tres mil millones a una persona.
Por eso sigo esperando, esperando algo que sé que nunca va a llegar. Esperándote a tí.
jueves, 21 de junio de 2012
domingo, 17 de junio de 2012
Who you want me to be.
Todo tiene su parte buena y su parte mala, Mejor dicho, todos tenemos cosas buenas, y cosas malas. Eso es así, nadie es perfecto, ni nadie lo será. El problema surge cuando intentamos cambiar esas cosas malas de alguien, o peor aún, de uno mismo.
Me refiero a la expresión "cambiar por alguien". Intentar ser mejor persona, y dejar atrás todo lo que alguna vez fuiste. Lo que no nos damos cuenta, es que cuando una persona se enamora de otra, no es por lo que aparente o crea ser, si no por lo que es, por quién es.
Hay millones de colores para millones de gustos, igual que hay millones de personas esperando encontrar esa media naranja, esa persona que sea lo que siempre deseaste que alguien fuera. Cuando conoces a una persona que tiene todo lo bueno que necesitas, y que sus cosas malas te son indiferentes. Como diría Damian Marley, una persona que tenga buenos valores, y un rostro bonito. A veces incluso creemos que hemos encontrado a esa persona, y somos felices. Incluso a veces, sin darnos cuenta, esa persona llega más allá de lo que nosotros buscamos, y ahí es cuando eres débil. Cuando tienes a alguien que te hace feliz, y con quien poco a poco te vas encariñando, hasta que te enamoras.
Hace poco leí por algún sitio que el punto más débil de un hombre siempre es "su chica", novia, pareja, etc.
Y aunque no nos demos cuenta, una vez que nos acostumbramos a "compartirnos" con esa persona, perdemos la capacidad de ser felices por nosotros mismos, en mayor o menor medida. Cuando necesitamos a alguien para ser feliz, estamos cometiendo un error.
Creo que yo mismo me he dado cuenta estas semanas de lo que es el amor... Un conjunto de valores y necesidades sentimentales, que alguien de vez en cuando consigue satisfacer, y nos hace feliz al ver que alguien piensa como tú, o que actua como tú...
No creo en el amor por el físico. De hecho, sólo creería en el amor si fuera para siempre, y pudiera vivir tranquilo con esa persona, sabiendo que tiene lo que necesito, y que no me lo va a quitar cuando más la necesite.
No creo en el amor. Creo en los valores, y en comprometerme con alguien. Y por eso mismo te diré que no te quiero, porque no me haces feliz. Y te quiero, porque tienes esos dichosos valores que me hacen feliz.
Y si estoy enamorado de tí, es porque tú me has dado mucho más de lo que necesitaba, me enganchaste con tu droga, con tus miradas, con tus sentimientos. Y sobretodo, estoy enamorado de tí por quién eres, y no por quien los demás creen que eres.
Y digamos que eso he aprendido hoy, que si una persona te quiere, es porque te quiere como eres, y no como deberías de ser.
Buenos días caballeros, llevo ¿36? horas despierto, mi cerebro está cansado, y mi corazón vacío.
Me refiero a la expresión "cambiar por alguien". Intentar ser mejor persona, y dejar atrás todo lo que alguna vez fuiste. Lo que no nos damos cuenta, es que cuando una persona se enamora de otra, no es por lo que aparente o crea ser, si no por lo que es, por quién es.
Hay millones de colores para millones de gustos, igual que hay millones de personas esperando encontrar esa media naranja, esa persona que sea lo que siempre deseaste que alguien fuera. Cuando conoces a una persona que tiene todo lo bueno que necesitas, y que sus cosas malas te son indiferentes. Como diría Damian Marley, una persona que tenga buenos valores, y un rostro bonito. A veces incluso creemos que hemos encontrado a esa persona, y somos felices. Incluso a veces, sin darnos cuenta, esa persona llega más allá de lo que nosotros buscamos, y ahí es cuando eres débil. Cuando tienes a alguien que te hace feliz, y con quien poco a poco te vas encariñando, hasta que te enamoras.
Hace poco leí por algún sitio que el punto más débil de un hombre siempre es "su chica", novia, pareja, etc.
Y aunque no nos demos cuenta, una vez que nos acostumbramos a "compartirnos" con esa persona, perdemos la capacidad de ser felices por nosotros mismos, en mayor o menor medida. Cuando necesitamos a alguien para ser feliz, estamos cometiendo un error.
Creo que yo mismo me he dado cuenta estas semanas de lo que es el amor... Un conjunto de valores y necesidades sentimentales, que alguien de vez en cuando consigue satisfacer, y nos hace feliz al ver que alguien piensa como tú, o que actua como tú...
No creo en el amor por el físico. De hecho, sólo creería en el amor si fuera para siempre, y pudiera vivir tranquilo con esa persona, sabiendo que tiene lo que necesito, y que no me lo va a quitar cuando más la necesite.
No creo en el amor. Creo en los valores, y en comprometerme con alguien. Y por eso mismo te diré que no te quiero, porque no me haces feliz. Y te quiero, porque tienes esos dichosos valores que me hacen feliz.
Y si estoy enamorado de tí, es porque tú me has dado mucho más de lo que necesitaba, me enganchaste con tu droga, con tus miradas, con tus sentimientos. Y sobretodo, estoy enamorado de tí por quién eres, y no por quien los demás creen que eres.
Y digamos que eso he aprendido hoy, que si una persona te quiere, es porque te quiere como eres, y no como deberías de ser.
Buenos días caballeros, llevo ¿36? horas despierto, mi cerebro está cansado, y mi corazón vacío.
sábado, 16 de junio de 2012
Nothing Else Matters.
Todas esas cosas que me callo. Incluso las que alguna vez he dicho y nadie tomó en serio. Esos sentimientos guardados dentro de mí, que sin querer me guardo, mientras intentan salir desesperados. Gritar al mundo que sigo vivo, aunque a nadie le importe.
Pero nada importa ya. No importa las cosas malas que he hecho, ni las buenas. De hecho, no importa ni las cosas que haré. Pero es lógico. A mí no me importa lo más mínimo nada ya. Ha llegado un momento en mi vida en el que ya he dejao de preocuparme por el resto, de intentar ser mejor persona, de intentar ser lo que nadie es, ¿para qué? Me he dado cuenta de que la gente sólo recuerda a las personas por sus actos malos, y nunca por los buenos. Que da igual que seas perfecto, a la mínima, todos te tacharán de lo que has hecho.
Una vez conocí a una persona que se hacía llamar Heartless, y creo que a este paso acabaré siéndolo yo también. Siento que me falta algo, que todo es demasiado "normal". Pero nunca ocurre nada, la vida es una gran monotonía que nos absorve según pasan los años, y aunque a veces tengamos ilusión por algo, es simplemente eso, ilusión. Tan frágil como un sueño, tan fácil como hacer daño.
Digamos que la vida es un conjunto de ilusiones y sueños, que nos empujan a seguir día a día soportando lo malo, esperando de algo bueno suceda y nos haga salir de la rutina, de el sinsabor de la vida.
Pero nunca sucede nada, y, en realidad, no importa tampoco lo que suceda. No importa nada, a nadie.
No nos quejemos, si este mundo da asco, es por nosotros.
Pero nada importa ya. No importa las cosas malas que he hecho, ni las buenas. De hecho, no importa ni las cosas que haré. Pero es lógico. A mí no me importa lo más mínimo nada ya. Ha llegado un momento en mi vida en el que ya he dejao de preocuparme por el resto, de intentar ser mejor persona, de intentar ser lo que nadie es, ¿para qué? Me he dado cuenta de que la gente sólo recuerda a las personas por sus actos malos, y nunca por los buenos. Que da igual que seas perfecto, a la mínima, todos te tacharán de lo que has hecho.
Una vez conocí a una persona que se hacía llamar Heartless, y creo que a este paso acabaré siéndolo yo también. Siento que me falta algo, que todo es demasiado "normal". Pero nunca ocurre nada, la vida es una gran monotonía que nos absorve según pasan los años, y aunque a veces tengamos ilusión por algo, es simplemente eso, ilusión. Tan frágil como un sueño, tan fácil como hacer daño.
Digamos que la vida es un conjunto de ilusiones y sueños, que nos empujan a seguir día a día soportando lo malo, esperando de algo bueno suceda y nos haga salir de la rutina, de el sinsabor de la vida.
Pero nunca sucede nada, y, en realidad, no importa tampoco lo que suceda. No importa nada, a nadie.
No nos quejemos, si este mundo da asco, es por nosotros.
martes, 5 de junio de 2012
Insomnio. Desesperacion. Incomprension. Dolor. Y viceversa.
No quiero decir lo de siempre, sentir lo de siempre, ni ser el de siempre. Se acabó el confiar en los demás. En dejar tu felicidad a cargo de otra persona. Lo siento, pero esta vez se acabó. No entiendo por qué la vida es así, por qué siempre nos tiene que joder todas las putas cosas que nos hacen felices. Por qué cuando sientes que todo parece que va bien, tiene que torcerse y jodernos, y volver otra vez al puto fondo del pozo.
Puede que a veces ayudemos a eso, pero, en serio, me estoy replanteando si las cosas merecen la pena.
Conocer a una persona, saber que es especial, que puede cambiarte la vida. Y vaya que si lo hace cuando se va. Porque cuando la conoces, poco a poco todo cambia, te acostumbras a su compañía, sus gustos, las cosas que le molestan... Y cuando se va y te deja ahí, sin una puta mierda de ganas de vivir, te das cuenta de que tu vida sin esa persona está vacía. Nada me hace sonreir, nada me quita este nudo en el pecho. No hay nada que me atraiga, salvo la idea de mandar esta vida a la mierda, y dejar de importarme lo que me pase. Dejar de sentir esto por dentro, que me hace sentir que NADIE en este mundo daría una mierda por mí. Y en cierto modo, es verdad. Porque ni yo daría una mierda por mí.
Hoy estoy cabreado. Estoy herido, y me desahogo así, enfrentándome sin miedo a lo que suceda, porque más dolor no me importa ya.
Y lo que más me jode, de veras, es que me dejen así. Que he sido fiel durante dos años, he madurado, sido formal, y me he comprometido con una persona. pensando (ingenuo de mi) que esa persona podría decir las cosas tan en serio como yo. Que yo sí que quería un futuro contigo, y lo decía de verdad. Que he intentado poner todo lo bueno de mi parte, intentado hacerte sentir bien desde el primer día. Y lo que más me jode, esque aunque he hecho cosas mal, el 99% de los motivos de esto han sido ajenos a mí. Y si, he hecho varias cosas mal, y no estoy orgulloso de ello, pero también he pasado por muchas de tus cosas sin decir nada, sin reprochar nada, sólo por intentar ser una mejor persona, y no un crío.
Me he tenido que tragar mil enfados y malas contestaciones por cosas ajenas a mí, y nunca me he quejado. He tenido que aguantar que dudaras de mí, de mi palabra, y de todo. He intentado actuar siempre con la cabeza fría, y pensar las cosas antes de hacerte daño.
En fin, he intentado ser, justo lo que la anterior vez no pude ni supe ser, un buen novio.
Es cierto que las cosas se deterioraron, y quizás no supe actuar a tiempo. No voy a negar mis fallos, a estas alturas ya nada importa, ni intento hacerme el bueno. Pero me jode, que por primera vez en mi vida me tome algo como una persona adulta, y se acabe así, sin motivo, sin adiós, sólo por tus cosas. Me fastidia que la última vez que te vi me despedí con un beso, y una promesa de quedar a la semana. Y que el día antes de verte me digas que no quieres saber nada más de mí, que ya no puedo hacer nada.
Y por orgullo, y por no querer molestarte, me callé. Pero sinceramente, no lo entiendo...
No entiendo qué le pasa a este mundo, a cada uno que estáis sentados leyendo esto, y el resto de personas que no lo leerán nunca. ¿Qué os pasa?
No entiendo cómo el mundo puede estar lleno de odio, de envidia, de asco, y todas esas cosas negativas, cuando lo mejor que puede pasarle a alguien es amar y ser correspondido...
No entiendo nada, nunca entiendo nada. Y no sé qué pasará cuando esta generación de "gente sin amor" crezca. ¿Madurarán? No lo creo.
Y que sepas, que tú, y solo tú, y nada más que tú, eres la persona que me ha jodido la vida. Obviamente porque tú, solo tú y nada más que tú, eres la persona de la que estado enamorado, y por la unica persona en este mundo que lo daría todo. Porque tú me has hecho cambiar. Te conocí creyendo que aún existía el amor, que aún estaba a tiempo de ser feliz. Gracias por, después de 22 meses, hacerme darme cuenta de que no, no existe. Nada bueno existe.
Pero tranquila, tu seguirás con tu vida, y ni siquiera tendrás el valor de decirme por qué, de intentar hacerme una mierda de feliz como yo he intentado 22 meses. Tu seguirás con tu vida "tan mala" como tú dices, rodeada de amigos, de gente que te apoye y te haga compañía, que te intente comprender, mientras yo me pudro en mi soledad, en mi monotonía, sabiendo que quizás tú hayas encontrado un motivo por el que vivir.
Y yo, como un gilipollas, sólo quiero saber algo de tí, y me levanto cada día esperando encontrar unas palabras tuyas... Y saber el por qué.
Lo siento. Que seas muy feliz.
Puede que a veces ayudemos a eso, pero, en serio, me estoy replanteando si las cosas merecen la pena.
Conocer a una persona, saber que es especial, que puede cambiarte la vida. Y vaya que si lo hace cuando se va. Porque cuando la conoces, poco a poco todo cambia, te acostumbras a su compañía, sus gustos, las cosas que le molestan... Y cuando se va y te deja ahí, sin una puta mierda de ganas de vivir, te das cuenta de que tu vida sin esa persona está vacía. Nada me hace sonreir, nada me quita este nudo en el pecho. No hay nada que me atraiga, salvo la idea de mandar esta vida a la mierda, y dejar de importarme lo que me pase. Dejar de sentir esto por dentro, que me hace sentir que NADIE en este mundo daría una mierda por mí. Y en cierto modo, es verdad. Porque ni yo daría una mierda por mí.
Hoy estoy cabreado. Estoy herido, y me desahogo así, enfrentándome sin miedo a lo que suceda, porque más dolor no me importa ya.
Y lo que más me jode, de veras, es que me dejen así. Que he sido fiel durante dos años, he madurado, sido formal, y me he comprometido con una persona. pensando (ingenuo de mi) que esa persona podría decir las cosas tan en serio como yo. Que yo sí que quería un futuro contigo, y lo decía de verdad. Que he intentado poner todo lo bueno de mi parte, intentado hacerte sentir bien desde el primer día. Y lo que más me jode, esque aunque he hecho cosas mal, el 99% de los motivos de esto han sido ajenos a mí. Y si, he hecho varias cosas mal, y no estoy orgulloso de ello, pero también he pasado por muchas de tus cosas sin decir nada, sin reprochar nada, sólo por intentar ser una mejor persona, y no un crío.
Me he tenido que tragar mil enfados y malas contestaciones por cosas ajenas a mí, y nunca me he quejado. He tenido que aguantar que dudaras de mí, de mi palabra, y de todo. He intentado actuar siempre con la cabeza fría, y pensar las cosas antes de hacerte daño.
En fin, he intentado ser, justo lo que la anterior vez no pude ni supe ser, un buen novio.
Es cierto que las cosas se deterioraron, y quizás no supe actuar a tiempo. No voy a negar mis fallos, a estas alturas ya nada importa, ni intento hacerme el bueno. Pero me jode, que por primera vez en mi vida me tome algo como una persona adulta, y se acabe así, sin motivo, sin adiós, sólo por tus cosas. Me fastidia que la última vez que te vi me despedí con un beso, y una promesa de quedar a la semana. Y que el día antes de verte me digas que no quieres saber nada más de mí, que ya no puedo hacer nada.
Y por orgullo, y por no querer molestarte, me callé. Pero sinceramente, no lo entiendo...
No entiendo qué le pasa a este mundo, a cada uno que estáis sentados leyendo esto, y el resto de personas que no lo leerán nunca. ¿Qué os pasa?
No entiendo cómo el mundo puede estar lleno de odio, de envidia, de asco, y todas esas cosas negativas, cuando lo mejor que puede pasarle a alguien es amar y ser correspondido...
No entiendo nada, nunca entiendo nada. Y no sé qué pasará cuando esta generación de "gente sin amor" crezca. ¿Madurarán? No lo creo.
Y que sepas, que tú, y solo tú, y nada más que tú, eres la persona que me ha jodido la vida. Obviamente porque tú, solo tú y nada más que tú, eres la persona de la que estado enamorado, y por la unica persona en este mundo que lo daría todo. Porque tú me has hecho cambiar. Te conocí creyendo que aún existía el amor, que aún estaba a tiempo de ser feliz. Gracias por, después de 22 meses, hacerme darme cuenta de que no, no existe. Nada bueno existe.
Pero tranquila, tu seguirás con tu vida, y ni siquiera tendrás el valor de decirme por qué, de intentar hacerme una mierda de feliz como yo he intentado 22 meses. Tu seguirás con tu vida "tan mala" como tú dices, rodeada de amigos, de gente que te apoye y te haga compañía, que te intente comprender, mientras yo me pudro en mi soledad, en mi monotonía, sabiendo que quizás tú hayas encontrado un motivo por el que vivir.
Y yo, como un gilipollas, sólo quiero saber algo de tí, y me levanto cada día esperando encontrar unas palabras tuyas... Y saber el por qué.
Lo siento. Que seas muy feliz.
lunes, 23 de abril de 2012
Home.
Como diría la cancion: "I'm not afraid to keep on livin'". Y la verdad es que no, no tengo ningún miedo de seguir viviendo, de seguir adelante mi camino. Lo que tengo miedo, es de seguir sin tí. Porque me he mal-acostumbrado a que siempre estés ahí, apoyandome, sin peros ni trabas, con una determinación que a veces necesitaba. Y ahora que la necesito más que nunca, esa determinación se esfuma, casi como tú. Ahora que yo tomo las riendas, intento dar todo lo bueno de mí, y intentar compensar mis errores, tú eres la que te bajas. Justo cuando yo decido tirar hacia delante, cargar con el peso de 659 días a nuestras espaldas, tú decides que ya es momento de descansar, sabiendo que quizás nunca puedas volver a tomar el camino. Aunque aún dudas entre parar o seguir, entre victoria o derrota... Si me permites decirte una cosa, mi derrota personal es que hayas tenido que llegar a esa decisión. Está claro que nada será igual, pero yo tengo la misma confianza que el primer día, con la diferencia de el peso de mi espalda, y el amor que te tengo.
Sinceramente, este es sin duda uno de los peores momentos de mi vida, y sería tán facil arreglarlo...
Pero no tengo la seguridad en mi mismo para hacerlo, para, sin que te lo esperes, abrazarte, sincronizar de nuevo nuestro reloj, y, por qué no, volver a enamorarme de ti con el sabor de tus labios, y el tacto de tus manos contra mi cara. El sonido de todos esos te quiero que ahora mismo gritaría al mundo, y las ganas de que de verdad, algo en esta vida pudiera ser para siempre... Llámame loco, pero lo único que necesito para vivir es tu amor... Ojalá todas las personas en el mundo necesitaran lo mismo.
I don't wanna be like you, I don't wanna be like you, I don't wanna be like you... who I used to be.
Sinceramente, este es sin duda uno de los peores momentos de mi vida, y sería tán facil arreglarlo...
Pero no tengo la seguridad en mi mismo para hacerlo, para, sin que te lo esperes, abrazarte, sincronizar de nuevo nuestro reloj, y, por qué no, volver a enamorarme de ti con el sabor de tus labios, y el tacto de tus manos contra mi cara. El sonido de todos esos te quiero que ahora mismo gritaría al mundo, y las ganas de que de verdad, algo en esta vida pudiera ser para siempre... Llámame loco, pero lo único que necesito para vivir es tu amor... Ojalá todas las personas en el mundo necesitaran lo mismo.
I don't wanna be like you, I don't wanna be like you, I don't wanna be like you... who I used to be.
jueves, 19 de abril de 2012
Nemo.
Errar es de humanos, igual que sentir miedo, o incluso pánico. A veces ser cabezón también, pero siempre saber cuando aflojar la cuerda de la mano y ceder un poco, o un mucho.
Igual que tambien es humano crecer, cambiar, madurar o simplemente desilusionarse. A veces la vida es como un dado, con tantas posibilidades y un ligero cambio entre ellas, aunque ese cambio signifique mucho. Pero nunca nada está perdido. Cuando hay buena racha nos podemos acostumbrar, y restarle importancia a las buenas tiradas. Porque normalmente, en la felicidad, no nos solemos dar cuenta de los pequeños detalles que nos hacen serlo, y ese es un fallo. Y por el otro lado, en las malas rachas solemos sufrir mas por todo, y parece que el mundo entero está en nuestra contra. Pero la vida no es un dado, ni un cara o cruz, en el que tus acciones no cuentan para el resultado final. También en la vida hay rachas, momentos en los que todo sale bien, y otros en los que todo sale mal, y, igual que el dado, cuando sale mal nos frustramos.
Aunque es cierto que a veces el resultado sí depende de nosotros, de cada pequeño aporte hacia los buenos momentos, y también hacia los malos. Y aunque siempre aspiremos a mejorar cada pequeño granito de arena, a veces sin querer lo aportamos en la dirección equivocada, quizás sin darnos cuenta hasta que una parte de ese castillo de arena se desmorona. Y cuando esto pasa, casi siempre todos intentamos compensarlo por el otro lado, sin darnos cuenta que de lo que hay que hacer es arreglar el roto para luego arreglar el descosido. Arreglar el bache para que el camino sea mas liso, no sé si me explico.
Creo que sabes tan de sobra como están las cosas entre nosotros, con nuestros granitos de arena, poco a poco. Y es cierto que a veces la mala coordinación, la mala comunicación, crean un derrumbe. Pero piensa que para que haya ese derrumbe, hemos tenido que construir mucho. Y, si hemos llegado hasta aquí, con peros y trabas, y siempre hemos seguido con esa ilusion, nunca es tarde para recuperarla, aunque a veces se necesite descansar un poco y recapacitar qué hacemos mal, para una vez saber el error, solucionarlo.
Y hace poco, recuerdo que hablamos sobre esto que lees, estas palabras que durante tanto tiempo pinté aquí, para que nadie me leyera, aunque sin yo saberlo tú lo hicieras. Es curioso que, nuestra primera cosa en común fuera esto. Y recuerdo que me preguntaste por qué no escribía. Y si recuerdas la respuesta, sabes por qué ahora mismo lo estoy haciendo. Porque lo necesito. Necesito desahogarme, sin importar quién me lea o no, para mí ahora mismo sólo existen estas palabras, en mi corazón infinitas emociones, en mi oído canciones que me recuerdan a ti, y, por supuesto, en mi cabeza tú.
Entiendo lo que me has dicho hoy sobre aquellos viejos días. Aunque no lo comparto. Recuerdo la primera frase que me dijiste cuando te pregunté qué posibilidades tenía contigo. Recuerdo el primer paseo, el primer café, la primera noche junto al mar, el primer beso, y la primera vez que te vi llorar, y, para variar en mí, era por alegría. Recuerdo cuando me arrodillé en medio de la calle, y te dije que si querías salir conmigo. Recuerdo también por qué insististe en grabar ese anillo.
Y recuerdo esa noche, en la que te hize una pregunta. Y aunque no lo creas, recuerdo tu mirada, tu sonrisa y tu sí, mientras mis pulmones se hinchaban tanto intentando respirar y creérmelo que podría tener el universo entero ahí dentro. Recuerdo tantas cosas buenas, tantos granitos de arena, que poco a poco pusimos juntos, que si un día tuviera que recordar este punto de nuestras vidas lo seguiría recordando indudablemente con una gran sonrisa.
Aunque parece que soy el único al que esas cosas se le quedaron grabadas tan a fuego en el corazón, que pase el tiempo que pase no las olvidará nunca. Y por muchas cosas que puedan pasar a partir de este punto, las seguiré recordando con el mismo cariño, con lágrimas en los ojos, como ahora, al darme cuenta de lo afortunado que fui, y sigo siendo. Y de lo feliz que era, y lo que lo sigo siendo.
De veras, me gustaría poder volver atrás y cambiar mis errores, día a día, minuto a minuto, para que tú siguieras recordando esos momentos como los recuerdo yo, porque te aseguro que en toda mi vida nada me ha hecho más feliz que conocerte a ti.
Y aunque te sigas sin dar cuenta, para mí, solo existes tú.
Igual que tambien es humano crecer, cambiar, madurar o simplemente desilusionarse. A veces la vida es como un dado, con tantas posibilidades y un ligero cambio entre ellas, aunque ese cambio signifique mucho. Pero nunca nada está perdido. Cuando hay buena racha nos podemos acostumbrar, y restarle importancia a las buenas tiradas. Porque normalmente, en la felicidad, no nos solemos dar cuenta de los pequeños detalles que nos hacen serlo, y ese es un fallo. Y por el otro lado, en las malas rachas solemos sufrir mas por todo, y parece que el mundo entero está en nuestra contra. Pero la vida no es un dado, ni un cara o cruz, en el que tus acciones no cuentan para el resultado final. También en la vida hay rachas, momentos en los que todo sale bien, y otros en los que todo sale mal, y, igual que el dado, cuando sale mal nos frustramos.
Aunque es cierto que a veces el resultado sí depende de nosotros, de cada pequeño aporte hacia los buenos momentos, y también hacia los malos. Y aunque siempre aspiremos a mejorar cada pequeño granito de arena, a veces sin querer lo aportamos en la dirección equivocada, quizás sin darnos cuenta hasta que una parte de ese castillo de arena se desmorona. Y cuando esto pasa, casi siempre todos intentamos compensarlo por el otro lado, sin darnos cuenta que de lo que hay que hacer es arreglar el roto para luego arreglar el descosido. Arreglar el bache para que el camino sea mas liso, no sé si me explico.
Creo que sabes tan de sobra como están las cosas entre nosotros, con nuestros granitos de arena, poco a poco. Y es cierto que a veces la mala coordinación, la mala comunicación, crean un derrumbe. Pero piensa que para que haya ese derrumbe, hemos tenido que construir mucho. Y, si hemos llegado hasta aquí, con peros y trabas, y siempre hemos seguido con esa ilusion, nunca es tarde para recuperarla, aunque a veces se necesite descansar un poco y recapacitar qué hacemos mal, para una vez saber el error, solucionarlo.
Y hace poco, recuerdo que hablamos sobre esto que lees, estas palabras que durante tanto tiempo pinté aquí, para que nadie me leyera, aunque sin yo saberlo tú lo hicieras. Es curioso que, nuestra primera cosa en común fuera esto. Y recuerdo que me preguntaste por qué no escribía. Y si recuerdas la respuesta, sabes por qué ahora mismo lo estoy haciendo. Porque lo necesito. Necesito desahogarme, sin importar quién me lea o no, para mí ahora mismo sólo existen estas palabras, en mi corazón infinitas emociones, en mi oído canciones que me recuerdan a ti, y, por supuesto, en mi cabeza tú.
Entiendo lo que me has dicho hoy sobre aquellos viejos días. Aunque no lo comparto. Recuerdo la primera frase que me dijiste cuando te pregunté qué posibilidades tenía contigo. Recuerdo el primer paseo, el primer café, la primera noche junto al mar, el primer beso, y la primera vez que te vi llorar, y, para variar en mí, era por alegría. Recuerdo cuando me arrodillé en medio de la calle, y te dije que si querías salir conmigo. Recuerdo también por qué insististe en grabar ese anillo.
Y recuerdo esa noche, en la que te hize una pregunta. Y aunque no lo creas, recuerdo tu mirada, tu sonrisa y tu sí, mientras mis pulmones se hinchaban tanto intentando respirar y creérmelo que podría tener el universo entero ahí dentro. Recuerdo tantas cosas buenas, tantos granitos de arena, que poco a poco pusimos juntos, que si un día tuviera que recordar este punto de nuestras vidas lo seguiría recordando indudablemente con una gran sonrisa.
Aunque parece que soy el único al que esas cosas se le quedaron grabadas tan a fuego en el corazón, que pase el tiempo que pase no las olvidará nunca. Y por muchas cosas que puedan pasar a partir de este punto, las seguiré recordando con el mismo cariño, con lágrimas en los ojos, como ahora, al darme cuenta de lo afortunado que fui, y sigo siendo. Y de lo feliz que era, y lo que lo sigo siendo.
De veras, me gustaría poder volver atrás y cambiar mis errores, día a día, minuto a minuto, para que tú siguieras recordando esos momentos como los recuerdo yo, porque te aseguro que en toda mi vida nada me ha hecho más feliz que conocerte a ti.
Y aunque te sigas sin dar cuenta, para mí, solo existes tú.
sábado, 31 de marzo de 2012
This Life.
Llevo unos días reflexionando sobre esta entrada. Pensando e intentando comprender el por qué, con lo fácil que puede ser vivir, tenemos la capacidad de darle mil vueltas, poner cientos de trabas, y conseguir hacer difícil lo fácil. Enreversalo todo, y acabar en bucles, en los que si bien no sabemos cómo entramos, muchas veces no sabemos como salir.
No me refiero a nada en particular, si no a todo en general. ¿Por qué complicamos las cosas? Creo sinceramente que es mejor hacer las cosas bien y a la primera, que no tener que volver a medio-hacer las cosas que no acabamos al primer intento.
A veces es mejor ser claro, que poder inducir a confusiones. No entiendo la envidia, el rencor, el egocentrismo o el orgullo. No entiendo por qué necesitamos aspirar a algo, o conseguir metas o sueños, para ser felices. Todos sabemos, que lo mejor de cualquier viaje, es el camino que recorres hasta llegar a él. El final, es la recompensa por no haber desistido cuando las cosas se ponen feas, cuando no sabes que dirección tomar o cuando no tienes la luz suficiente para ver tus pisadas, y aún así sigues adelante.
Todos los viajes nos hacen cambiar, aunque quizás en una parte imperceptible. Pero no es lo mismo el sentimiento de ansia del primer paso, que el sentimiento de satisfacción del último.
Nadie dijo nunca que el camino fuera fácil, ni que no tuviera obstáculos, por que entonces no sería un viaje, sería un paseo. La vida es un viaje, a través de nosotros mismos, para encontrar lo que queremos en esta vida, descubrir lo que nos hace felices, y lo que no, en lo que gastaríamos horas y horas fascinados, y en lo que pasaríamos sin apenas mirar.
Y como cualquier viaje, como cualquier historia digna de recordar, siempre tendremos a alguien que nos dé fuerzas, que nos ayude cuando lo necesitemos, y a quien le demos una mano cuando lo necesite. Porque cualquier cosa, en esta vida, es mucho más llevadera en compañía. Y no me refiero a cualquier compañía, puesto que cada uno hace su viaje, en la dirección que su corazón le dicta, como si fuera una brújula marcando el amanecer.
Llegados a este punto, es necesario pararnos de vez en cuando, tomar una bocanada de aire, y mirar el camino que hemos recorrido. Recordar cada paso, cada vez que nos perdimos y, por qué no, cada vez que intentamos seguir un camino que no era el que nuestro tic tac interno nos marcaba. Porque hay quien intenta cambiar el camino por culpa de la cabeza, bien porque una desviación sea más fácil, y lo fácil siempre será mejor.
O no siempre. Porque, de nuevo, es el corazón el que acaba mandando siempre, y si tienes el presentimiento, la necesidad o simplemente las ganas, a veces vale más ir por el camino difícil. Nadie te va a decir lo que hay delante, pero, si sigues tus deseos, aunque las cosas se pongan más difíciles, podrás entender, que al menos, al escoger ese camino, tú sentías que era el mejor.
Y seguir caminando, día tras día, complicación tras complicación, paso tras paso.
Lo que no puedes hacer nunca, es rendirte.
Tú eres la luz que me guía cuando no sé dónde está la salida del laberinto, la mano que me ayuda cuando no puedo más, y a quien ayudaré, aunque todas mis fuerzas se agoten por ello. Porque somos un equipo, porque sin tí, todo es mucho más difícil, todo es gris.
Te amo cariño :)
No me refiero a nada en particular, si no a todo en general. ¿Por qué complicamos las cosas? Creo sinceramente que es mejor hacer las cosas bien y a la primera, que no tener que volver a medio-hacer las cosas que no acabamos al primer intento.
A veces es mejor ser claro, que poder inducir a confusiones. No entiendo la envidia, el rencor, el egocentrismo o el orgullo. No entiendo por qué necesitamos aspirar a algo, o conseguir metas o sueños, para ser felices. Todos sabemos, que lo mejor de cualquier viaje, es el camino que recorres hasta llegar a él. El final, es la recompensa por no haber desistido cuando las cosas se ponen feas, cuando no sabes que dirección tomar o cuando no tienes la luz suficiente para ver tus pisadas, y aún así sigues adelante.
Todos los viajes nos hacen cambiar, aunque quizás en una parte imperceptible. Pero no es lo mismo el sentimiento de ansia del primer paso, que el sentimiento de satisfacción del último.
Nadie dijo nunca que el camino fuera fácil, ni que no tuviera obstáculos, por que entonces no sería un viaje, sería un paseo. La vida es un viaje, a través de nosotros mismos, para encontrar lo que queremos en esta vida, descubrir lo que nos hace felices, y lo que no, en lo que gastaríamos horas y horas fascinados, y en lo que pasaríamos sin apenas mirar.
Y como cualquier viaje, como cualquier historia digna de recordar, siempre tendremos a alguien que nos dé fuerzas, que nos ayude cuando lo necesitemos, y a quien le demos una mano cuando lo necesite. Porque cualquier cosa, en esta vida, es mucho más llevadera en compañía. Y no me refiero a cualquier compañía, puesto que cada uno hace su viaje, en la dirección que su corazón le dicta, como si fuera una brújula marcando el amanecer.
Llegados a este punto, es necesario pararnos de vez en cuando, tomar una bocanada de aire, y mirar el camino que hemos recorrido. Recordar cada paso, cada vez que nos perdimos y, por qué no, cada vez que intentamos seguir un camino que no era el que nuestro tic tac interno nos marcaba. Porque hay quien intenta cambiar el camino por culpa de la cabeza, bien porque una desviación sea más fácil, y lo fácil siempre será mejor.
O no siempre. Porque, de nuevo, es el corazón el que acaba mandando siempre, y si tienes el presentimiento, la necesidad o simplemente las ganas, a veces vale más ir por el camino difícil. Nadie te va a decir lo que hay delante, pero, si sigues tus deseos, aunque las cosas se pongan más difíciles, podrás entender, que al menos, al escoger ese camino, tú sentías que era el mejor.
Y seguir caminando, día tras día, complicación tras complicación, paso tras paso.
Lo que no puedes hacer nunca, es rendirte.
Tú eres la luz que me guía cuando no sé dónde está la salida del laberinto, la mano que me ayuda cuando no puedo más, y a quien ayudaré, aunque todas mis fuerzas se agoten por ello. Porque somos un equipo, porque sin tí, todo es mucho más difícil, todo es gris.
Te amo cariño :)
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